viernes, 21 de diciembre de 2012
Reflexión del 21 de diciembre de 2012
Para muchos hoy ha sido un día para mofarse de las profecías apocalípticas, y para otros, este fue el término de un ciclo y el comienzo de otro. Los que nunca creyeron en un cambio a nivel interior y de conciencia, sus vidas seguirán igual de ordinarias que siempre.
Ellos están pensando en Navidad y qué regalos van a dar o recibir. Otros están planificando las vacaciones de verano (si vives en el hemisferio sur) y se sienten contentos pues tienen la satisfacción que los que profetizaban un cambio estaban “locos”.
Yo me pregunto, ¿es sano seguir viviendo de esta forma? Seguir creyendo que lo material lo soluciona todo y que el dinero lo solventa nuestros problemas. Es cierto que el dinero nos saca de apuros, pero hay cosas que el dinero no puede costear.
Podemos seguir creyendo que el vecino es un extraño y por lo tanto no convivimos con él o ella. ¿Qué se necesita para darse cuenta que necesitamos de un cambio sincero, y no simplemente rezar por las noches (si eres religioso) y esperar que un señor de allá arriba te solucione todos tus míseros problemas.
Hasta cuándo vamos a ser desechables, frívolos, indolentes, superfluos, envidiosos, clasistas, racistas, xenófobos, machistas, sexistas, misóginos, homofóbicos, etc. ¿Hasta cuándo?.... ¿Hasta cuándo dejamos de ser hipócritas y al llegar fin de año, abrazamos a nuestros seres queridos y amigos y les deseamos parabienes para el año siguiente, o deseamos un próximo año próspero y lleno de dicha y de amor, si al final, todos los años caemos en la misma estupidez de siempre y nunca cambiamos como seres humanos.
Es cierto que hay situaciones que uno no puede arreglar, como son las guerras o la hambruna, pero si nos uniéramos y nos dejáramos de egos creados por la sociedad, entonces sí habrían cambios reales. Sin embargo, la gente prefiere decir que no le compete y sigue su vida como siempre, mas no piensa que TODOS estamos Inter-relacionados y por consiguiente, lo que tú haces en tu entorno afecta al resto, sea con una sonrisa o con tu mal humor.
¿Qué más hace falta para que despiertes de tu indiferencia abrumadora y hagas algo YA? En ves de gastar tu dinero en un concierto que a la larga no te va a dejar nada, porque así como llegó también se va a ir, y no obstante; llegará otro y así ad finitum, por qué no inviertes ese dinero en algo que deje una trascendencia y que ayude a los demás.
Bueno, sólo espero que cuando se den cuenta de lo importante que es tener una vida menos materialista y más ascética no sea demasiado tarde. Lo digo de todo corazón. Puede llegar el día en que digan, ¿por qué no lo hice? ¿Por qué no hice caso a todos esos mensajes en Facebook que me alertaban sobre un cambio? ¿Qué es lo que queda al final? Lo que me queda es un templo de oro forjado por mis manos, pero algo le hace falta. ¿Qué será? ¿Por qué se siente vacío y sin vida?
Este ha sido mi reflexión de hoy. Espero haber tocado a algunas conciencias y aunque todo esto suene cliché, si no hacemos nada, lo único que quedará es un esqueleto encadenado a todo lo que forjamos, en vez de un cuerpo radiante lleno de dicha, amor, y luz. Gracias.
-- Cristóbal Fernández Vásquez
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